Patrimonio Cultural

El Hoyo de Pinares fue sin duda un asentamiento humano estratégico desde hace miles de años, como lo atestiguan varios hallazgos arqueológicos.

El más importante es una necrópolis visigoda de los ss. V-VIII d. C. formada por una veintena de tumbas en perfecto estado de conservación en la zona conocida como San Vicente.

En la misma zona encontramos las ruinas de la Ermita de Navaserrada. Lo que fue un antiguo asentamiento medieval se reduce actualmente a los restos de un pequeño templo. Los elementos más valiosos de este patrimonio (púlpito, pila bautismal y arco interno) se trasladaron hace décadas al área recreativa de El Fresne, donde se celebra cada último fin de semana de mayo la Romería en honor de la Virgen de Navaserrada.

Bajo las aguas del embalse de “La Puente” se conserva un puente sumergido con características propias del románico, que podemos observar cuando se vacían los pantanos.

El edificio más emblemático del centro histórico de El Hoyo de Pinares es la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, de estilo herreriano (s. XVI). Los vestigios de gótico isabelino indican que fue edificado sobre un templo anterior. Su altar mayor de estilo jónico incluye algunas tablas de la Escuela de Ribalta. El templo alberga también un Cristo gótico, un cuadro atribuido a Luca Giordano y un órgano del s. XIX.

En el área recreativa de El Batán se encuentran tres molinos harineros del s. XVII, “El Batán”, “El Remiendo” y “La Puente”, en buen estado de conservación. En ellos se puede observar su estructura granítica perfectamente mimetizada con el entorno, los cauces artificiales por los que se obligaba a discurrir al agua para su aprovechamiento en la molienda y las inmensas muelas, imperturbables al paso del tiempo.

Hasta finales del siglo XIX estuvieron activos varios yacimientos mineros, los más numerosos de toda la provincia: 16 de cobre, 4 de plomo, 2 de hierro y 1 de cobre y plomo.

De mediados del s. XIX datan 240 casas distribuidas en calles empedradas, con dos plazas, una destinada a la venta de comestibles, posiblemente la Plaza del Caño, y una segunda plaza, empleada para corridas de toros, la actual Plaza de España. Por tanto un paseo por el casco urbano ofrece la contemplación de numerosas edificaciones antiguas de granito autóctono, mesones y posadas, de interesante arquitectura sobre una calzada principal de adoquines graníticos. También del siglo XIX es el puente sobre el río Becedas, que hoy se conoce como “La Pililla”.

Por último, se puede destacar la imponente fachada de granito del Ayuntamiento, del año 1950.